Qué es la diagnosis
La diagnosis es el proceso que sigue el taller para averiguar qué le pasa a un vehículo y por qué. Combina la lectura electrónica de la centralita con pruebas, mediciones y comprobaciones físicas hasta llegar a la causa real de la avería.
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Qué significa en la práctica
Mucha gente cree que diagnosticar es conectar la máquina y leer el código de error. Ese es solo el primer paso. Un código dice qué ha detectado la centralita, pero no siempre dónde está el problema. Un fallo de presión de turbo puede venir del turbo, de un manguito roto, de un sensor o de una válvula.
Una diagnosis completa suele incluir:
- Lo que cuenta el cliente: cuándo pasa, desde cuándo, en qué condiciones.
- La lectura de códigos de avería y de datos en tiempo real.
- Pruebas específicas: presiones, compresión, caudales, tensiones, fugas.
- Prueba en carretera, si hace falta reproducir el fallo.
- Inspección visual y, si es necesario, desmontaje.
- La conclusión: qué pieza falla y por qué.
Por qué te importa
En una garantía, la diagnosis es el corazón del expediente. Es lo que la empresa de garantía revisa para conceder la autorización previa, y lo que un perito mirará si hay discrepancia. No basta con decir qué pieza falla: hay que explicar por qué, porque de la causa depende si encaja como avería o como desgaste, falta de mantenimiento o uso indebido.
Si eres taller, guarda capturas de la máquina, fotos, mediciones y un informe escrito con fecha. Ese trabajo te protege en la garantía y también ante el cliente.
Otro punto delicado es quién paga la diagnosis y el desmontaje si al final la avería no la cubre la garantía. Conviene dejarlo claro con el cliente por escrito antes de empezar.
Si eres compraventa, una diagnosis antes de vender es una de tus mejores pruebas del estado del coche.