Qué es el desgaste
El desgaste es el deterioro normal y progresivo que sufre una pieza por el simple hecho de usarse. No es una avería: es lo esperable. Por eso la mayoría de garantías lo excluyen.
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Qué significa en la práctica
Unas pastillas de freno se gastan frenando. Un embrague se gasta embragando. Unos neumáticos, rodando. Nadie diría que eso es un fallo. Una avería, en cambio, es una rotura o un mal funcionamiento que no tocaba: un sensor que deja de dar señal, un engranaje que se parte, un inyector que se queda abierto.
El problema está en la zona gris. Un volante bimasa que hace ruido, un turbo que pierde aceite, un amortiguador que rezuma. ¿Es desgaste por uso o fallo prematuro de la pieza? Ahí se juegan muchas reclamaciones, y la respuesta depende del estado de la pieza, de su uso y del historial del coche.
Piezas que se consideran de desgaste en muchos contratos:
- Frenos: pastillas, discos, zapatas.
- Embrague y, en algunos contratos, el volante.
- Neumáticos, escobillas, bombillas, filtros.
- Correas auxiliares y elementos de mantenimiento.
Por qué te importa
Si eres taller, cuando una avería roza el desgaste, la forma de documentarla decide el cobro. Mide, fotografía, compara con lo que sería normal para la edad y el uso del coche, y explica por qué crees que es un fallo y no un desgaste. Si hay discrepancia, un peritaje puede aclararlo.
Si eres compraventa, el desgaste también importa en la garantía legal: en un coche usado, el desgaste propio de su edad y su uso no suele considerarse falta de conformidad. Pero conviene que el estado de esas piezas quede reflejado en la venta.
Cómo trata cada garantía el desgaste depende de su contrato.