Qué es el volante bimasa
El volante bimasa es un volante motor formado por dos masas unidas por muelles y amortiguadores internos. Va entre el motor y el embrague, y su trabajo es absorber las vibraciones del motor para que no lleguen a la caja de cambios ni al habitáculo.
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Qué significa en la práctica
Todo motor de combustión tiene un volante: una pieza pesada atornillada al cigüeñal que suaviza el giro y sobre la que trabaja el embrague. En el volante bimasa, esa pieza está partida en dos. Una mitad va unida al motor y la otra al embrague, y entre ellas hay un sistema de muelles que amortigua los tirones de cada explosión.
Es muy habitual en motores diésel y en muchos de gasolina modernos, sobre todo los de mucho par a bajas vueltas. Hace la conducción más suave y protege la transmisión. A cambio, es una pieza más compleja y que sufre con el tiempo.
Síntomas típicos de un bimasa en mal estado:
- Vibraciones al arrancar o al parar el motor.
- Golpeteo metálico al ralentí que cambia al pisar el embrague.
- Vibraciones al acelerar a bajas vueltas.
- Ruido seco al soltar el embrague o al cambiar de marcha.
Por qué te importa
El volante bimasa es uno de los grandes campos de batalla con las garantías. Muchos contratos lo tratan como pieza de desgaste o lo asocian al embrague, que suele estar excluido. Otros lo cubren en determinadas condiciones. Y no es raro que se sustituya junto con el embrague, lo que mezcla en una misma factura piezas cubiertas y no cubiertas.
Si eres taller, documenta antes de desmontar: síntomas, prueba en carretera, holgura y juego angular medidos, y fotos del volante retirado. Si el contrato lo permite, separa en el presupuesto el volante del kit de embrague.
Si eres compraventa, un bimasa que empieza a vibrar es una de las reclamaciones típicas tras la venta. Una revisión antes de vender te ahorra sorpresas.
Lo que cubre la garantía depende del contrato. Revisa el tuyo.