Reparar en garantía: la autorización previa
La autorización previa es el permiso, por escrito, que da la empresa de garantía antes de que repares. Casi todos los contratos la exigen, y si reparas sin ella lo normal es que no te paguen.
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El cliente tiene prisa, la avería está clara y la pieza la tienes en la estantería. Te llaman de la garantía y te dicen «adelante, adelante». Reparas, facturas y, semanas después, te contestan que esa reparación no estaba autorizada. Te suena, ¿verdad? Pasa más de lo que parece.
Qué es y por qué importa tanto
La empresa de garantía quiere decidir antes de que se gaste el dinero. Quiere saber qué avería hay, qué la causó y cuánto va a costar. Por eso casi todos los contratos incluyen una cláusula que dice, de una forma u otra, que no se paga ninguna reparación que no se haya autorizado antes.
La autorización es la llave del cobro. Sin ella, el resto del expediente vale poco.
Ojo también con las autorizaciones condicionadas. A veces la garantía autoriza siempre que se cumpla algo: que se aporte un mantenimiento, que se envíe la pieza averiada o que el cliente pague la franquicia. Si no cumples esa condición, la autorización puede quedarse en nada. Léela entera y apunta lo que te piden.
Cómo pedirla bien
- Diagnostica sin desmontar más de lo necesario. Si hace falta desmontar para ver la avería, pregunta antes quién lo paga.
- Documenta la avería: fotos, lecturas de la máquina de diagnosis, pruebas hechas.
- Prepara un presupuesto detallado, con piezas y mano de obra separadas.
- Manda la solicitud por escrito, con la matrícula, el número de contrato y los kilómetros.
- Espera la respuesta por escrito. No arranques con un «sí» de palabra.
- Comprueba lo que te autorizan: puede ser todo, una parte o con condiciones.
Qué debe decir una buena autorización
- Número de expediente o de autorización.
- Matrícula del vehículo.
- Avería y trabajos autorizados.
- Importe o conceptos que cubre la garantía.
- Lo que no cubre y paga el cliente, si lo hay.
- Fecha y quién la emite.
Si algo de esto falta, pide que lo completen. Es mejor un correo más ahora que una factura devuelta luego.
Cuando te dicen que sí por teléfono
Pasa mucho. Si te llaman para autorizar, pide en el momento que te lo manden por escrito. Y si no llega, escribe tú un correo resumiendo la llamada: quién te llamó, qué autorizó y el importe. Es un rastro mucho mejor que nada.
Antes de tocar una llave
- Contrato de garantía localizado y leído.
- Diagnóstico documentado con fotos.
- Presupuesto con piezas y mano de obra separadas.
- Autorización escrita con número de expediente.
- Cliente informado de lo que no cubre la garantía.
Errores que vemos a menudo
- Reparar con un «sí» de palabra y sin nombre de quién lo dijo.
- Montar piezas distintas de las autorizadas.
- Ampliar la reparación sin pedir una nueva autorización.
- Desmontar medio motor antes de avisar a la garantía.
Preguntas rápidas
¿Y si la garantía no contesta? Insiste por escrito y deja constancia de cada intento. Reparar sin respuesta es un riesgo que suele pagar el taller.
¿La autorización es lo mismo que el pago? No. Autoriza la reparación. Luego hay que facturar bien y seguir el cobro.
¿Puede la garantía cambiar de idea tras autorizar? No debería, si reparas lo que se autorizó. Por eso es clave ceñirse al texto.
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