La garantía de las reparaciones del taller
Las reparaciones que haces tienen una garantía que das tú, como taller, por el trabajo y las piezas que montas. La normativa fija unos mínimos y conviene comprobar la vigente, porque hay reglas estatales y autonómicas.
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Un cliente vuelve con el mismo ruido que le arreglaste. No trae contrato de garantía mecánica, no viene de un compraventa. Viene a ti, porque fuiste tú quien lo reparó. Eso es la garantía de la reparación, y conviene tenerla clara antes de que aparezca por la puerta.
No confundas dos garantías distintas
En el taller conviven dos cosas que se parecen en el nombre y poco más:
- La garantía de tu reparación. La das tú, sobre el trabajo que has hecho y las piezas que has montado. Existe aunque no la escribas.
- La garantía mecánica o comercial del coche. La da un tercero, un compraventa, una empresa de garantías o el fabricante. Cubre averías según un contrato.
Cuando reparas un coche que viene por garantía mecánica, tu trabajo sigue teniendo su propia garantía frente al cliente. Por eso hay que hacerlo bien y documentarlo bien.
Qué suele decir la normativa
La normativa de talleres establece una garantía mínima para las reparaciones, con un periodo y un recorrido que se cuentan desde la entrega. Algunas comunidades tienen además sus propias normas. No te damos cifras porque cambian según el tipo de trabajo y la norma vigente; lo prudente es comprobarlas y ponerlas en la factura o en el resguardo de entrega.
En general, esta garantía suele cubrir la mano de obra y las piezas montadas en esa reparación concreta. No suele cubrir averías distintas, mal uso posterior o manipulaciones de terceros.
Un detalle práctico: el periodo de garantía suele contarse desde la entrega del coche, no desde que terminaste el trabajo. Por eso conviene que la fecha de entrega y los kilómetros de salida queden escritos y firmados.
Qué hacer cuando el cliente vuelve
- Recibe el coche como una entrada más. Orden, kilómetros y fotos.
- Comprueba si es la misma avería. Compara con la factura y el diagnóstico de la primera vez.
- Busca la causa. ¿Falló la pieza, el montaje o algo que no tocaste?
- Explica al cliente lo que has visto, con calma y por escrito si hay desacuerdo.
- Si la pieza vino defectuosa, reclama a tu proveedor con la pieza y los papeles.
Para que tu garantía juegue a tu favor
- Factura con trabajos y piezas bien detallados.
- Mención a la garantía de la reparación en la factura o en la entrega.
- Kilómetros de salida anotados.
- Piezas sustituidas guardadas o entregadas, según el caso.
- Referencias y facturas de las piezas de tu proveedor.
Errores que vemos a menudo
- Pensar que, si el coche tiene garantía mecánica, tu trabajo no tiene garantía propia.
- Facturar «reparación motor» sin detalle. Luego nadie sabe qué cubría.
- No anotar los kilómetros de salida.
- Aceptar o rechazar la reclamación de palabra, sin dejar nada escrito.
Preguntas rápidas
¿Puedo dar más garantía que la mínima? Sí. Puedes mejorarla como gesto comercial, pero ponlo por escrito y con condiciones claras.
¿Y si el cliente fue a otro taller después? Si otro manipuló lo que reparaste, la situación cambia. Pide que te cuente qué se hizo y documéntalo.
¿La pieza la garantiza el taller o el fabricante de la pieza? Frente al cliente, normalmente respondes tú. Luego tú puedes reclamar a tu proveedor.
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¿Un cliente ha vuelto con la misma avería?
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