Qué es la tarjeta de transporte
La tarjeta de transporte es la autorización administrativa que permite a una empresa o a un autónomo realizar determinados transportes por carretera, de mercancías o de viajeros, con un vehículo concreto. Está sujeta a un visado periódico.
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Qué significa en la práctica
Un transportista con camiones, una empresa de autobuses o una empresa que mueve su propia mercancía con vehículos de cierto tamaño suelen necesitar una autorización de transporte. La tarjeta es el documento que acredita esa autorización para cada vehículo y debe poder presentarse en un control.
Hay distintos tipos según la actividad:
- Transporte público de mercancías, cuando se transporta para terceros a cambio de un precio.
- Transporte público de viajeros, como autobuses o determinados servicios con conductor.
- Transporte privado complementario, cuando una empresa transporta su propia mercancía como parte de su actividad.
No todos los vehículos la necesitan: depende del tipo de transporte, del vehículo y de su tamaño. Las reglas exactas cambian según la normativa vigente y conviene comprobarlas para cada caso.
El visado es la revisión periódica en la que la administración comprueba que la empresa sigue cumpliendo los requisitos. Si no se hace a tiempo, la autorización puede perder su validez.
Por qué te importa
Si gestionas una flota de transporte, la tarjeta es tan importante como la ITV o el seguro. Circular con la autorización caducada o sin ella puede suponer sanciones importantes y vehículos inmovilizados.
Lo que más ayuda es tener un calendario de vencimientos con las fechas de visado de cada autorización, junto a las de ITV, seguros y otras revisiones. Con varios vehículos, hacerlo de memoria es un riesgo.
Al dar de alta o de baja vehículos en la flota, la tarjeta también tiene que actualizarse. Si un vehículo se vende o se sustituye, revisa qué pasa con su autorización.