Qué es una transferencia
La transferencia es el trámite ante Tráfico por el que un vehículo pasa a figurar a nombre de su nuevo titular después de una venta. Es la forma habitual de llamar al cambio de titularidad cuando hay una compraventa.
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Qué significa en la práctica
Firmar el contrato y entregar las llaves no basta. Hasta que la transferencia no se completa, en los registros de Tráfico el coche sigue a nombre del vendedor. Y es a ese titular a quien llegan las multas, los requerimientos y, a veces, los impuestos.
Una transferencia suele implicar:
- Contrato de compraventa o documento que acredite la venta.
- Documentación del vehículo: permiso de circulación y ficha técnica con la ITV en vigor.
- Identificación del vendedor y del comprador.
- El pago de las tasas de Tráfico y la liquidación de los impuestos que correspondan.
Los compraventas tienen, además, trámites propios para los coches que entran en su stock y luego se venden, pensados para no tener que hacer dos transferencias completas por cada coche. Conviene conocerlos y usarlos bien.
Lo fiscal de la operación es cosa de tu asesoría.
Por qué te importa
Si eres compraventa, una transferencia mal hecha o retrasada es una fuente segura de problemas: multas de un coche que ya vendiste, multas de un coche que compraste y aún figura a nombre del anterior dueño, y clientes enfadados porque no les llega su documentación.
Si eres comprador, hasta que no se completa no eres titular a efectos de Tráfico, con todo lo que eso supone.
Si tienes una flota, cada alta y baja de vehículos pasa por una transferencia, y llevarlas al día evita multas mal dirigidas.
Las transferencias y demás trámites de Tráfico los resuelve Gestoría DGT, de forma rápida y a distancia.