Qué es un burofax
Un burofax es un envío postal que deja prueba fehaciente de qué se ha enviado, a quién y cuándo. Se usa cuando importa poder demostrar después que la otra parte recibió una comunicación concreta.
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Qué significa en la práctica
Un comprador lleva tiempo reclamando una avería por teléfono. Hasta que llega al compraventa un burofax con certificación de contenido: «les requiero para que reparen el vehículo o me devuelvan el importe». Ya no es una llamada. Es un documento que el comprador podrá presentar en una mediación, en un arbitraje o en un juzgado para demostrar que te avisó y de qué.
Lo que suele dar valor a un burofax:
- La certificación de contenido: queda acreditado el texto exacto enviado.
- El acuse de recibo: queda constancia de si se entregó y cuándo.
- Si no se recoge, también queda constancia del intento de entrega.
Se puede enviar desde una oficina postal o por internet. No es la única forma de comunicarse con prueba, pero sí una de las más usadas cuando las cosas se ponen serias.
Por qué te importa
Recibir un burofax no significa que el cliente tenga razón, pero sí que el asunto ha subido de nivel. Muchas veces detrás hay un abogado. Lo peor que puedes hacer es ignorarlo o contestar en caliente por teléfono.
Lo sensato es leerlo con calma, reunir el expediente (venta o reparación, facturas, fotos, comunicaciones), comprobar qué se te pide y contestar por escrito y con prueba de envío. Si el contenido es claramente jurídico, mejor que lo vea un abogado antes de responder.
Y al revés: si eres tú quien necesita dejar constancia, por ejemplo para pedir a un cliente que recoja su coche o pague una factura, un burofax bien redactado puede ser tu mejor prueba.
Si te afecta un caso concreto, consúltalo con un abogado. Nosotros lo pasamos al que corresponda.