Averías en los primeros meses tras la venta
Cuando un coche falla poco después de venderlo, la ley suele presumir que el defecto ya estaba en la entrega, y te toca a ti demostrar lo contrario. Por eso estas averías se previenen antes de vender y se documentan con especial cuidado.
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El coche salió de tu exposición reluciente. Y al poco tiempo, el comprador vuelve con él en grúa. Él piensa que le vendiste un coche con trampa. Tú piensas que algo habrá hecho. Ninguno de los dos lo sabe todavía. Lo que sí está claro es que, en esta fase, la balanza juega a su favor.
Por qué los primeros meses son los más delicados
Por dos razones. La primera es jurídica: durante un primer periodo tras la entrega, la garantía legal presume que la falta de conformidad ya existía. No hace falta que el comprador lo pruebe; si tú crees que no es así, eres tú quien debe acreditarlo. La duración exacta de ese periodo la marca la normativa vigente y ha cambiado con las últimas reformas.
La segunda es de confianza: una avería temprana se vive como un engaño, aunque no lo sea. La forma de gestionarla decide si ese comprador vuelve o te pone una reseña.
La garantía comercial y su periodo de carencia
Muchas garantías mecánicas tienen un periodo de carencia: un tiempo inicial durante el que no cubren averías. Si el coche falla en ese tramo, la garantía comercial puede no pagar nada, pero la garantía legal sigue ahí. Es decir: esa avería suele ser tuya. Conviene saberlo antes de prometer al comprador que «lo cubre la garantía».
Cómo reducir las averías tempranas
La mejor avería temprana es la que no ocurre:
- Revisión seria antes de entregar, con lectura de errores y prueba en carretera.
- Mantenimiento hecho antes de la venta si el coche lo necesita: aceite, filtros, líquidos.
- Piezas de desgaste revisadas y, si están al límite, sustituidas o informadas por escrito.
- No meter en exposición coches con fallos intermitentes que no has localizado.
Cuando llega la primera avería
- Recoge la reclamación por escrito, con kilómetros y fotos.
- Recupera el informe de la revisión de entrega. Es tu punto de partida.
- Diagnóstico técnico que diga qué ha fallado y, si se puede, por qué.
- Valora el origen: defecto previo, desgaste normal o mal uso posterior.
- Si es tuyo, resuélvelo rápido. Ganas tiempo y ganas al cliente.
- Si no lo es, explícalo con pruebas, por escrito y sin tono defensivo.
Lo que necesitas para defender una avería temprana
- Informe de revisión previa a la entrega, firmado.
- Fotos y kilómetros del día de la venta.
- Facturas de lo reparado antes de vender.
- Diagnóstico con el origen del fallo.
- Contrato de la garantía comercial con su carencia señalada.
Errores que vemos a menudo
- Decir «eso será de algo que has hecho tú» sin ningún diagnóstico.
- Remitir al comprador a la garantía mecánica en pleno periodo de carencia.
- No tener informe de revisión de entrega y no poder demostrar nada.
- Tardar en responder y convertir una avería en una reclamación formal.
Preguntas rápidas
¿Toda avería en los primeros meses es mía? No toda. El desgaste normal y el mal uso posterior no suelen serlo, pero tendrás que poder razonarlo.
¿Cuánto dura esa presunción? Lo marca la normativa vigente y no es igual para todo. Pregúntanos con tu caso concreto.
¿Si reparo, cuenta como reconocimiento? Reparar no es malo, pero hazlo con diagnóstico y por escrito. Si el asunto se vuelve legal, lo pasamos al abogado que corresponda.
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